Nicanor Parra. De la Antipoiesis a la Ecopoiesis, Nicanor Parra. From the Antipoiesis to the Ecopoiesis
ESTUDIOS FILOLOGICOS 43: 9-18, 2008
Nicanor Parra. De la Antipoiesis
a la Ecopoiesis*
Nicanor Parra. From the Antipoiesis to the Ecopoiesis
Juan Gabriel Araya Grandón
Universidad del Bío-Bío, Facultad de Educación y Humanidades,
Apartado postal 447, Chillán, Chile,
e-mail: juanarayag@terra.cl
El objetivo del presente trabajo es estudiar algunos aspectos discursivo-textuales de la poesía
de Nicanor Parra desde el punto de vista de la “ecocrítica”. Este enfoque explora la visión de
la naturaleza en obras literarias que manifiestan una preocupación por denunciar o hacer ver
éticamente la relación del hombre con su medio natural, su lugar, su ‘oikos’. Se sostiene que el
antipoeta señala un giro ecologista en su producción literaria al publicar el texto Poesía Política
(1983), libro en el que se aproxima a los postulados de la “ecología profunda” a través de los
denominados “Ecopoemas”. En síntesis, el planteamiento de esta investigación sitúa la poética
parriana como un cuestionamiento de los sistemas políticos, económicos, sociales, filosóficos,
religiosos y culturales de Occidente, poniendo en evidencia la incompatibilidad de éstos con
la conservación del planeta.
Palabras clave: Nicanor Parra, ecocrítica, poesía política, ética, ecopoemas.
The objective of the present work is to study some discursive-textual aspects of Nicanor
Parra’s poetry from the “ecocriticism” point of view. This approach explores the vision about
nature in literary work which shows concern in denouncing or visualizing, in an ethical way,
the relationship of man with their natural surrounding, their place, their ‘oikos’. It is claimed
that the “antipoet” shows an ecologist turn in his literary production when publishing the text
Poesía política (1983), book in which Parra comes near to the postulates of the “deep ecolo-
gy”, through the denominated “Ecopoemas”. In summary, the exposition of this investigation
locates Parra’s poetry as a challenge of the political, economic, social, philosophical, religious
and cultural systems of the Western society, showing in this way the incompatibility of these
with the conservation of the planet.
Key words: Nicanor Parra, ecocriticism, politic poetry, ethic, ecopoems.
*  Este trabajo forma parte del Proyecto Fondecyt 1080338.
ESTUDIOS FILOLOGICOS 43: 9-18, 2008
La dictablanda no se la pudo con el smog
La autodenominada democracia tampoco
NICANOR PARRA
1. Nicanor Parra y la Ecocrítica
La poesía de Parra se distingue por poner en funcionamiento una gran variedad
de discursos de diferente índole y distinta intencionalidad. Su repertorio es amplio.
La puesta en escena de los discursos parrianos resulta de la inserción de influencias
culturales, políticas y sociales heterogéneas, tomadas al paso en las diferentes etapas
de su producción. A la par, el poeta mantiene un diálogo polémico con autores y
textos del corpus poético chileno y de la literatura universal, demostrando elasticidad
y flexibilidad en la recepción y rechazo tanto de ideas vetustas como renovadas.
La vigencia del discurso de Parra radica en la capacidad crítica que éste posee
de poner en tela de juicio los “progresos” de la modernidad e insertarse como un
pionero de lo postmoderno en poesía, hasta el punto que, siendo un integrante desta-
cado de la generación del 38, logra establecer vínculos con las últimas promociones
literarias del país, sobre todo con aquellas que, abandonando la ortodoxia de la poesía
políticamente militante, colocan en el centro de sus preocupaciones una sociedad
regida por el consumismo, los medios masivos de comunicación, “la pornocultura y
el basurarte” (Véjar 2005).
A partir de elementos marginales, incluidos graffitis recogidos en las paredes
de los baños públicos y murallas, Parra construye una poesía fuera de la tradición
discursiva habitual, acercándose a los movimientos que emanan del pop art y las
vanguardias históricas, creando textos que simbolizan y denotan sarcásticamente, con
diversas estrategias de escritura, los problemas de las sociedades contemporáneas, tal
y como lo han hecho otros en distintas disciplinas artísticas (Andy Warhol, Marcel
Duchamp o Woody Allen, en el mundo occidental). El guiño vanguardista parriano
se manifiesta en la yuxtaposición y superposición de textos y discursos de múltiple
complexión; tal es el caso de las instalaciones, sus “Obras públicas” (2006), collages,
creación de logotipos, fabricación en serie de tarjetas, etc. Iconoclasta al extremo,
Parra se mofa de su propia (anti)poesía, bombardeándola por dentro. Los rasgos
más característicos de ésta son la desaparición del hablante lírico, condensación y
expansión verbal máxima, intertextualidad transliteraria, reescritura y la asunción de
subgéneros literarios y “alocuciones retóricas como modo de producción poética”
(Ibáñez 1972: 50).
En este trabajo, nuestro objetivo es estudiar aspectos de la poesía de Nicanor
Parra desde el punto de vista de la “ecocrítica” (‘ecocriticism’). Naciente de la crí-
tica anglosajona, el ecocriticism proviene del ensayo de William Rueckert titulado
“Literature and Ecology: An Experiment in Ecocriticism” (1989). La Ecocrítica, cuyos
referentes originales son ecocriticism o green criticism, se define como “el estudio
de las relaciones entre la literatura y el medio ambiente” (Glotfelty y Fromm 1996:
xiii). Explora la visión de la naturaleza en obras que manifiesten una preocupación
por denunciar o hacer ver éticamente la relación del hombre con su medio natural, su
lugar, su “oikos”. Conviene acotar que este planteamiento no incluye la totalidad de
la producción parriana, pues su foco de atención se reduce a la obra más manifiesta
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en el sentido de llevarla a cabo según una dirección ecologista o comprometida en el
interior de su visión postmoderna de la sociedad, en la que se descarta la estructura
que sostenían los grandes relatos.
Dos de los discursos parrianos se entroncan directamente con nuestras preocupa-
ciones. Parra establece una primera aproximación ecológico-poética en el inaugural
Poemas y Antipoemas (1954). Dicho acercamiento habita en textos de intención pe-
dagógica y lirizante. De éstos, podemos destacar “Defensa del árbol” y “Se canta al
mar”. Esta mirada “ecopoética” se ve intensificada en el texto “Los vicios del mundo
moderno”, poema en el cual Nicanor Parra ejecuta una fuerte crítica a las sociedades
capitalistas, específicamente a sus adelantos tecnológicos, su liberalismo económico
y su intervención en la naturaleza, carente de toda ética (Binns 2002: 59-60). Estos
son los vicios que producirían, según Parra, la degradación de la naturaleza a manos
de los “delincuentes modernos”, maleantes formados en una lógica capitalista, o bien
sumidos en una inconsciencia total, que no aquilatan la catástrofe que provocará su
violenta intrusión en los dominios del reino natural: “Los delincuentes modernos /
Están autorizados para concurrir diariamente a parques y jardines […] E instalan sus
laboratorios entre los rosales en flor” (Parra 1956: 137). La transformación del mundo
por los adelantos técnicos y tecnológicos hace posible que el sujeto esquizofrénico
parriano visualice en mejor forma la mutabilidad espiritual del mundo, afectado
ahora por la artificialidad, la desaparición de los referentes reales, la degradación de
la belleza, y la irrupción de una estética del simulacro (cf. Jameson 1991: 22): “Como
queda demostrado, / el mundo moderno se compone de flores artificiales, / Que se
cultivan en unas campanas de vidrio parecidas a la muerte” (Parra 1956: 139). Se
denuncia que el planeta se ha convertido en un basural altamente tóxico, sin sujeción
al orden natural; una situación fuera de control, incluso para los creadores, inventores,
ingenieros y libremercadistas, quienes también sufren los efectos de haber creado un
monstruo con un poder de destrucción ilimitado: “El mundo moderno es una gran
cloaca: / Los restoranes de lujo están atestados de cadáveres digestivos / Y de pájaros
que vuelan peligrosamente a baja altura […] Los industriales modernos sufren a veces
el efecto de la atmósfera envenenada” (140).
Las posibilidades de recuperación del orbe merman cada día; si bien es cierto la
“primavera devuelve al hombre una parte de las flores desaparecidas” (141), no es sufi-
ciente para reproducir la integridad de lo perdido, y lo que es peor, de lo desaparecido.
Las flores, como se sabe tradicionalmente, desde antiguo representan poéticamente
la vida misma, y ésta es la que está, finalmente, en una situación límite.
La contaminación física debilita al hombre y a la sociedad en su conjunto, tritu-
rando sus valores. La desaparición de los referentes de la realidad mutila la capacidad
de creación y reacción espiritual del ser humano, quedando a merced del desamparo.
Este es el punto de partida desde el que Parra analiza la crisis de la modernidad, la
decadencia total de la era industrial y conjetura acerca de la irrupción de la era que
le sucede. Nos referimos al poema “Soliloquio del individuo”, título que clausura
Poemas y Antipoemas. En él se narran los diferentes estadios por los que ha pasado
la humanidad, pero desde el punto de vista del individuo y sus oscilaciones. El viaje
comienza en la prehistoria, de manera secuencial se enumeran, agónicamente, los
avances de la civilización: “Yo me sentía morir; / Inventé unas máquinas, / Construí
relojes, / Armas, vehículos / Yo soy el individuo / Apenas tenía tiempo para enterrar
a mis muertos, / Apenas tenía tiempo para sembrar” (153-4). Se concluye con la idea
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básica de regreso al valle originario. Aun así, rescatar al hombre de su individualismo
es una tarea irrealizable, porque la vida, según el sujeto, carece de sentido: “Mejor
es tal vez que vuelva a ese valle, / a esa roca que me sirvió de hogar, y empiece a
grabar de nuevo, / de atrás para adelante grabar / el mundo al revés. / Pero no: la vida
no tiene sentido” (155).
En los versos anteriores encontramos una enumeración caótica que da cuenta de la
inutilidad de los esfuerzos del ser humano por alcanzar la felicidad; el avance resulta
vano y estéril, puesto que, a final de cuentas, este individuo desea retornar a la roca
primigenia, a su primer hogar. La pérdida de la relación con la tierra (“Apenas tenía
tiempo para enterrar a mis muertos, / Apenas tenía tiempo para sembrar”) desvitaliza
al individuo, quien comienza a convertirse en un “sobreviviente” en detrimento de
su calidad de “ser viviente”. Su condición de sembrador de nueva vida se vuelve
exigua; lo mismo sucede con la tradición de enterrar apropiadamente a sus muertos,
a sus hermanos.
2. Sobre los “ecopoemas”
En 1963, Parra propondrá en su poema “Manifiesto”, “la poesía de la naturaleza”
en oposición a la “poesía de las nubes”, la “poesía de café” y a la “poesía de salón”.
Sin embargo, en 1982, el poeta publica una plaquette titulada Ecopoemas, que luego
formará parte de su libro Poesía Política (1983), hecho que indica una intensificación
temática que lo pone a tono con el discurso de la “ecología profunda”. Parra no sitúa
sus motivos ecológicos en el habitual paisaje rural chileno, sino que, más bien, en una
suerte de mirada urbana relacionada con la sociedad de libre mercado que se impone
como modelo globalizante, en la cual se inscribe, fervientemente, la administración
política de nuestro país.
Es claro que la postura del poeta se radicaliza desde Poesía Política, pues supera
el antiguo discurso ecológico, con intenciones didácticas, asumiendo un discurso
ecologista, políticamente comprometido. El hablante parriano, manteniendo su tono
irónico habitual, desmitifica la doctrina económica vigente, advirtiendo acerca de los
riesgos que significan la contaminación y otros “vicios” contemporáneos. Una vez
más, Parra ha dado en el clavo, tal como lo hizo cuando postuló el antipoema, que fue
desde siempre una escritura transgresora en relación con la tradición poética. Conviene
aclarar que en Chile el gran poeta Carlos Pezoa Véliz (1879-1908) introduce el tono
coloquial urbano-popular, así como una mirada a los objetos y personajes social y
literariamente excluidos, planteándose como precursor de la antipoesía.
Centrémonos en los “Ecopoemas”. Parra señala en la época de publicación de
éstos los daños ecológicos que se producen en la actualidad, causados por el hombre
y su desenfreno codicioso. En este sentido nos resulta paradigmático el poema
“Estimados alumnos”:
ESTIMADOS ALUMNOS
adiós estimados alumnos
y ahora a defender los últimos cisnes de
cuello negro
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Nicanor Parra. De la Antipoiesis a la Ecopoiesis
que van quedando en este país
a patadas
a combos
a lo que venga:
la poesía nos dará las gracias (1983: 158).
El poema, escrito hace más de veinte años, increíblemente, vaticina el desastre
ecológico del Río Cruces, ocurrido en Valdivia en el año 2005, hecho que significó
la muerte masiva de cisnes de cuello negro por efecto de la descarga de residuos
industriales líquidos riles a este cuerpo de agua por parte de la Planta Valdivia de
la Celulosa Arauco (CELCO). Estos desechos tóxicos desembocan en el Santuario
de la Naturaleza Carlos Anwandter. Las consecuencias del vaticinio de Parra fueron
confirmadas por el director del Instituto de Geociencias de la Universidad Austral
de Chile, Sandor Mulsow: “El santuario de la naturaleza Carlos Anwandter no se
recuperará mientras CELCO siga funcionando allí. La lógica indica que el Gobierno
debe cerrarla”. El científico publicó en el 2006, en la prestigiosa revista científica
estadounidense Ethics in science and environmental politics (“Ética en ciencias y
políticas medioambientales”), un primer estudio que culpa directamente a CELCO
Valdivia de la muerte y migración de los cisnes de cuello negro en la citada reserva
ecológica, al demostrar que las 40 toneladas diarias de sulfato que vierte la industria
provocaron que el alimento de las aves, el alga llamada “luchecillo”, no hiciera fo-
tosíntesis y se extinguiera.
En “Estimados alumnos”, la condición de poeta de Nicanor Parra va estrecha-
mente ligada a la condición de un profesor que dicta su última clase, entregándole a
las nuevas generaciones un mensaje de preservación de las especies. Esto constituye,
por un lado, un singular y actualizado afán ecologista-didáctico y, por otro, un acto
antipoético. Pese al escepticismo de Parra, éste da a conocer de manera sistemática
una ética construida sobre la base de la ironía y el sarcasmo, sin asumir el papel de
héroe del ecologismo, de salvaplanetas de turno, sino que apenas el de un sujeto
que grita por la muerte de unos cuantos cisnes. Esto basta para dar a conocer lo que
Parra llama una “medida revolucionaria”, iluminada por la “conciencia de especie”,
parodiando el lenguaje guerrillero y marxista.
Interesa destacar que el propio Nicanor señala su giro ecologista. La antipoesía
tradicional y su atmósfera cerrada, escasa en oxígeno y alta en ácido, es desplazada por
una mirada exterior que convierte al sujeto en alguien preocupado por la mantención
del equilibrio natural. Nos parecen reveladoras las declaraciones que el poeta emite a
la periodista Malú Sierra, en las que representa su preocupación por la supervivencia
de la especie humana; si antes el asunto se refería a los cisnes, ahora el poeta se ocupa
de los hombres y la comunidad:
– Todo lo que yo hago es de orden ecológico. Antes me interesaba la actividad antipoética.
Pensaba que ese método me servía para sobrevivir, pero en el supuesto que el planeta era
infinito. Una casa donde cada uno puede vivir como quiera. Así se pensó en una época,
pero no es así. Era una sobrevivencia mental porque con eso yo podía defenderme de la
contaminación mental. Pero resulta que por muy sobreviviente que fuera en mi espíritu,
mi cuerpo está amenazado de desaparecer. Además, uno tiene conciencia de especie.
Conciencia de la tribu. Uno quiere que la tribu continúe (Sierra 2005).
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La propuesta ecologista de Nicanor Parra se encuentra, asimismo, en sus últimos
“artefactos”. Uno de ellos, incluido en el discurso que leyó en 1996 en la Universidad de
Concepción con motivo de su nombramiento como Doctor Honoris Causa (“Discurso
del Bío-Bío”), dice: “Muchos los problemas / una la solución: / Economía Mapuche
de Subsistencia”. La posibilidad de supervivencia del planeta se encuentra precisa-
mente en el contenido del “artefacto”. Parra es un adherente a la cultura mapuche
(piénsese, por ejemplo, en la expresión mapuche “Mai mai peñi”, en su “Discurso de
Guadalajara”). Y esto por razones ecológicas: afirma que los mapuches se reducían al
mínimo, no eran consumistas ni despilfarraban, sembraban lo estrictamente necesario
para subsistir, criaban animales y no existía el comercio de la manera brutal que existe
hoy en día (Quezada 1999: 87-8). En esa dirección, por ejemplo, Parra asegura el no
comprar ropa nueva, sino que de segunda mano.
Vislumbramos una apertura performativa en la actitud parriana. El poeta apuesta
ahora por el hacer y no sólo por el decir. Sin embargo, este pensamiento no es nuevo en
Parra. Niall Binns afirma que “aunque la antipoesía se hizo ecopoética aparentemente
de golpe, a comienzos de los ochenta, el despertar de una conciencia ecológica en Parra
remite, como él mismo ha dicho, a su experiencia de la (contra)cultura neoyorkina de
finales de los años sesenta y comienzos de los setenta” (2002: 59).
Como se ha dicho, el poeta comienza a tomar conciencia del problema ecológico
a fines de la década de los sesenta, específicamente en 1968, cuando toma contacto
con colectividades e intelectuales alternativos de los Estados Unidos con quienes
participa en diversas actividades ecologistas que, posteriormente, reproducirá en Chile
(Morales 1991: 119-22). Particularmente nos referimos a las cátedras dictadas por el
poeta en el Departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad de Chile y a
las conferencias que ofreció sobre el tema (Carrasco 1990: 233-4).
Parra, perturbado por la alarmante situación de degradación ambiental de nuestro
planeta, se aproxima poética, académica y militantemente a la “ecología profunda”
(deep ecology), sistema de pensamiento de carácter radical que a partir del problema
ecológico busca realizar una crítica de los fundamentos del mundo occidental. Es
conveniente aclarar que esta concepción nace de los aportes del filósofo noruego
Arne Naes, quien sugería en su artículo “The Shallow and the Deep, Long-Range
Ecology Movements: A Summary” (1973) que los esfuerzos ecológicos debían diri-
girse a los cimientos culturales que habían empujado a Occidente al abismo en que
se encontraba.
Para el intelectual escandinavo, en la problemática ecológica existen dos corrientes
de intervención: una superficial, de corto alcance, de soluciones rápidas e inmediatistas,
y otra profunda, de largo alcance, que significa luchar por un cambio en las ideas que
han sostenido a nuestra civilización, a fin de reequilibrar la relación humana con el
medio ambiente, es decir, un cambio paradigmático en nuestra relación con el planeta.
De este modo, Nicanor Parra en sus “Ecopoemas” se suscribe a esta última vertiente,
cuestionando la estabilidad de los sistemas políticos, económicos, sociales, filosóficos,
religiosos y culturales de Occidente, en virtud de la incompatibilidad de éstos con el
modelo de cambio trascendental planteado por Naes y sus continuadores.
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Nicanor Parra. De la Antipoiesis a la Ecopoiesis
3. Los nuevos vicios del mundo postmoderno
Recordemos que Parra en su antipoema “Los vicios del mundo moderno” enu-
mera una serie de rasgos negativos, reñidos con el humanismo, que caracterizan la
sociedad contemporánea. En una revisión de los “Ecopoemas” y de “Guatapiques”
(Poesía política), podemos encontrar “nuevos vicios del mundo moderno” que en el
contexto de la postmodernidad y/o hipermodernidad definen una reescritura crítica
de la poética parriana contestataria y epocal (Araya 2002: 56). En suma, estos vicios
(actualizados temáticamente, pues incorporan la visión de la ecología profunda) no
son distintos a los anteriores. La nómina siguiente ejemplifica lo enunciado:
3.1. Vicios ecolOgicos que se relacionan con el contexto geopolItico:
Dictadura militar: “pinochetista / refractario a la información ecológica / lo siento mucho/
CHANCHO CON CHALECO” (Parra 1983: 156).
Guerra Fría (críticas al capitalismo y al socialismo):
Como su nombre lo indica
el Capitalismo está condenado
a la pena capital:
crímenes ecológicos imperdonables
y el socialismo burrocrático
no lo hace nada de peor tampoco (149).
Armamentismo: “un tanque vale alrededor de un millón de $$$ / con esa plata se podrían
comprar / 10000000 de condones para los países del Tercer Mundo” (153).
En los textos anteriores encontramos una exteriorización de un pensamiento que,
adhiriendo a la causa ecologista (cf. Binns 2006: xxxiv), permite dar a conocer el
planteamiento renovado del autor, tematizado desde el escenario político. Sin duda,
estos son “los nuevos vicios del mundo postmoderno” que es necesario denunciar
enérgicamente. Por lo tanto, Parra, sin ambages, arremete contra la dictadura y todo
lo que ella representa, incluso incorporándola dentro de los avatares y desdichas de
la Guerra Fría. Esta guerra, producto de un enfrentamiento por la supremacía geopo-
lítica, impide considerar adecuadamente las señales que desde hace tiempo hablan
del deterioro ecológico de la naturaleza. Todo esto dicho desde un código que tiene
como rasgos fundamentales la oralidad, la ironía, el escepticismo, el sarcasmo, la
sentencia popular y los juegos de lenguaje.
Parra ataca todos los frentes: al pinochetismo, al capitalismo, al comunismo y
al belicismo; “ismos” que, según el poeta, constituyen sistemas que no han tomado
medidas adecuadas para combatir y evitar el deterioro del planeta; por el contrario, se
han encargado de incrementar la polución involucrando a los habitantes de la Tierra
en una lucha por la primacía que los ha hecho descuidar la fragilidad de nuestro gran
hogar. Esta Guerra Fría, como cualquier otra guerra, significó un despilfarro absurdo,
pues la inversión millonaria en armamento y en investigación militar impidió realizar
una mayor cooperación entre las grandes potencias con los países pobres.
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3.2. Problemas ecolOgicos globales:
Explosión demográfica y control de la natalidad: “10000000 de condones / para los
países del Tercer Mundo / que son los + afectados X la / Explosión Demográfica” (153).
Contaminación del aire: “no veo para qué tanta alharaca / a mí me hace bien el esmoc”
(159); “el 90% del monóxido de carbono / que va a dar a nuestros pulmones / es exhalado
X estos murciélagos” (160).
Extinción de especies: “adiós estimados alumnos / y ahora a defender los últimos cisnes
de / cuello negro que / van quedando en este país” (158).
Ego-conciencia (antropocentrismo): “El error consistió / en creer que la tierra era nuestra
/ cuando la verdad de las cosas / es que nosotros somos de la tierra” (158).
Catástrofes naturales:
Inundación!
Incendio!
Lluvia ácida!
aló aló
habla el Río Mapocho
llamen a un ingeniero civil
los milicos no saben estas cosas (164).
La poesía de Nicanor Parra, en el punto que nos interesa, expresa de manera muy
acertada que nuestro planeta es un gigantesco ecosistema, en el que los problemas
ambientales, independientemente del lugar en donde se produzcan, afectan directa o
indirectamente a todos los seres y, por lo tanto, al bienestar humano.
Este menoscabo a la salud del planeta tiene una sola razón: el antropocentrismo
que hace que el hombre se considere dueño absoluto de la naturaleza, interviniéndola
sin medir ni evaluar las posibles consecuencias de sus actos atentatorios. Podemos
establecer una dicotomía entre sistemas de pensamiento: por una parte, una conciencia
antropocéntrica, y por otra, una conciencia ecológica. A estas corrientes de compren-
sión las llamaremos “ego-conciencia” y “eco-conciencia”, respectivamente (Love
1996: 233). Parra nos enseña que el predominio de la primera por sobre la segunda
produce el desequilibrio que nos afecta. Por consiguiente, corresponde realizar el
tránsito desde la ego a la eco-conciencia, esto es, evolucionar desde una conciencia
especular y narcisista a una conciencia habitada por la real identificación del hombre
con su matriz natural. Al respecto, y refiriéndose al papel de la literatura y la crítica
literaria, Love nos dice que
Hoy en día, la función más importante de la literatura es redireccionar la conciencia
humana hacia una consideración total de su importancia en un mundo natural amenazado
[...] reconociendo la supremacía de la naturaleza, y la necesidad de una nueva ética y
estética… [Tenemos] la esperanza de recobrar el perdido rol social de la crítica literaria
(1996: 237-8).
3.3. CaracterizaciOn de la sociedad de mercado:
Liberalismo y consumismo: “Qué le dijo Milton Friedman / a los pobrecitos alacalufes?
/ – A comprar a comprar / quel mundo se vacabar! (151).
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Nicanor Parra. De la Antipoiesis a la Ecopoiesis
La comparación entre los miembros de una etnia desaparecida y las víctimas de un
sistema que obliga a tener tarjetas de crédito, a contraer préstamos bancarios eternos,
a recibir mensajes telefónicos de empresas que compiten, y a estar pendientes de las
ofertas del mercado, ostentadas en las vitrinas de los mall o publicitadas por los medios
de comunicación, es una fuerte crítica a nuestros modos de vida. La observación de
Parra acerca de la fórmula “liberalismo económico=consumismo escandaloso” cues-
tiona, poéticamente, a la sociedad de mercado, a la vez que se contrasta al ideólogo
del neoliberalismo (Milton Friedman) con un pueblo austral, con el cual no se tuvo
ninguna consideración moral, siendo aniquilado por la ambición de aquellos merca-
deres a quienes sólo les interesaba acumular fortuna.
4. Conclusiones
Como se desprende, Parra es un crítico demoledor de los modelos político-
económicos predominantes durante el siglo XX. Desde su punto de vista, ambos
fueron igualmente depredadores, puesto que transformaron a la Tierra en un siste-
ma maquínico a través de un procedimiento común: la explotación desmesurada.
Los crímenes ecológicos del capitalismo y el socialismo adquieren, según Parra,
la misma magnitud. Nos es útil reafirmar esto último con el juicio del estudioso
parriano Iván Carrasco:
La ecología es usada por el antipoeta como perspectiva científica para relativizar las
distintas concepciones ideológicas que pretenden explicar y organizar la sociedad, par-
ticularmente las grandes doctrinas políticas totalizadoras […] Declarando obsoleto al
discurso ideológico de la izquierda clásica, la antipoesía ecologista ocupa su lugar de
modo satírico y lo acusa de estar destruyendo el mundo junto a los norteamericanos al
no mantener una actitud de protección de la naturaleza y descuidar los anuncios de los
grupos ecologistas (1999: 96).
La solución a las diferencias irreconciliables de los modelos se resuelve al
guiarse por principios de la ecología profunda, esto es, según Parra, participar de un
“movimiento que lucha por una vida lúdica, creativa, igualitaria, pluralista. Libre de
explotación. Y basada en la comunicación y colaboración de las personas” (Morales
1991: 125).
Al respecto, estimamos oportuno reactualizar el pensamiento del filósofo inglés
Bertrand Russell, quien preconizó que aparecería “como resultado del nuevo dominio
sobre el medio ambiente natural […] una nueva filosofía […] que lleva implícita una
diferente concepción del puesto del hombre en el universo” (1956: 412). Estrechamente
ligada a esta “nueva filosofía”, la función principal en los poemas ecologistas o
“ecopoemas” parrianos es la de hacer cuestionable el paradigma antropocéntrico y
científico-tecnológico que subyace al capitalismo y neoliberalismo imperantes. Su
alerta no es superficial. Trata de los peligros inmediatos que se aproximan en relación
con la supervivencia de un hombre al que le depara un cambio radical, estructural,
filosófico y ontológico. Esto en el caso de que el ser humano privilegie salvaguardar
a la especie de la catástrofe.
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Parra ha contribuido desde la poesía a poner en el tapete de la discusión aquello
que ha sido motivo de foros y programas que han buscado solución colectiva a los
problemas ambientales. La diferencia entre estos foros y programas político-académicos
y la poesía ético-ecologista de Nicanor Parra, es que los primeros se dan en un ámbito
restringido, mientras que la poesía es abierta a quien desee buscar en ella no sólo el
lirismo, sino además respuestas a problemas contingentes, en el interior del lenguaje.
Estos ecopoemas son literatura comprometida con la época, mutatis mutandi, posición
cultural partícipe de las grandes revoluciones del tiempo en que se produce.
Obras citadas
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en torno a la figura y obra de Nicanor Parra. Santiago: Ministerio de Educación. 53-58.
Binns, Niall. 2002. “¿Por qué ecopoesía?” Ministerio de Educación, División de Cultura del
Ministerio de Educación. Comp. Antiparra Productions: Ciclo Homenaje en torno a la
figura y obra de Nicanor Parra. Santiago: Ministerio de Educación. 59-74.
——. 2006. “Introducción: ¿Por qué leer a Nicanor Parra?” Obras Completas I (1935-1972).
Por Nicanor Parra. Barcelona: Galaxia Gutenberg. xxix-lxxvi.
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Glotfelty, Cheryll y Harold Fromm. 1996. The ecocriticism reader: Landmarks in literary
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