Vacíos en la literatura sobre filosofía de la educación ambiental:: una revisión de las corrientes de la filosofía, Ambiental gap inn environmental education phiosophy literature:: a review off trends in environmental philosophy
Revista Luna Azul
E-ISSN: 1909-2474
lesga@une.net.co
Universidad de Caldas
Colombia
BAQUERO, SERGIO ÁNGEL
VACÍOS EN LA LITERATURA SOBRE FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL: UNA
REVISIÓN DE LAS CORRIENTES DE LA FILOSOFÍA AMBIENTAL
Revista Luna Azul, núm. 36, enero-junio, 2013, pp. 213-246
Universidad de Caldas
Manizales, Colombia
Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=321728584012
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Luna Azul ISSN 1909-2474
No. 36, enero - junio 2013
VACÍOS EN LA LITERATURA SOBRE FILOSOFÍA DE LA
EDUCACIÓN AMBIENTAL: UNA REVISIÓN DE LAS
CORRIENTES DE LA FILOSOFÍA AMBIENTAL
SERGIO ÁNGEL BAQUERO1
Recibido el 1 de agosto de 2012 y aprobado el 19 de diciembre
de 2012
RESUMEN
El presente artículo es un producto preliminar del proyecto de
investigación “Una propuesta de lineamientos para la formación
ambiental en la educación superior colombiana”, adelantado
con la Universidad Antonio Nariño durante los años 2011 y
2012. Son dos los objetivos que se persiguen: por un lado,
demostrar el vacío de la literatura sobre filosofía de la
educación ambiental; y por otro lado, mostrar que a pesar de
que las reflexiones epistemológicas sobre filosofía ambiental
son pobres, la literatura sobre corrientes de la filosofía
ambiental es prolífica. De manera que el orden de la exposición
recurre, primero, a una revisión de la literatura sobre filosofía de
la educación ambiental; segundo, a una revisión de la literatura
sobre filosofía ambiental; y tercero, a un análisis de las
principales corrientes, a saber, la ecología profunda, la biología
de la conservación, el biorregionalismo y el ecofeminismo.
PALABRAS CLAVE
Ecología profunda, biología de la conservación,
biorregionalismo, ecofeminismo.
GAPS IN ENVIRONMENTAL EDUCATION PHILOSOPHY
LITERATURE: A REVIEW OF TRENDS IN ENVIRONMENTAL
PHILOSOPHY
ABSTRACT
This article is a preliminary product of the research project “A
proposal of guidelines for environmental training in Colombian
Higher Education” carried out with Universidad Antonio Nariño
during the years 2011and 2012. There are two objectives to be
achieved: to demonstrate the void of literature on environmental
education philosophy and to show that, despite the
epistemological reflections on environmental philosophy are
poor, the literature on trends in environmental philosophy is
prolific. Thus, the order of the presentation is, first, a literature
review on environmental education philosophy;, secondly, a
literature review on environmental philosophy; and in third
place, an analysis of the main trends, namely, deep ecology,
conservation biology, bioregionalism and ecofeminism.
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KEY WORDS
Deep ecology, conservation biology, bioregionalism,
ecofeminism.
INTRODUCCIÓN
El presente artículo es un producto preliminar del proyecto de
investigación “Una propuesta de lineamientos para la formación
ambiental en la educación superior colombiana”, adelantado
con la Universidad Antonio Nariño durante los años 2011 y
2012. El objetivo que se persigue con el proyecto, grosso modo,
es definir unas bases filosóficas, epistemológicas, pedagógicas
y didácticas del deber ser de la formación ambiental, con el fin
de diseñar y proponer lineamientos generales que sirvan de
plataforma a la intervención en las estructuras curriculares de
las universidades. Razón por la cual, teniendo en cuenta que el
presente artículo se enfoca específicamente en la filosofía
ambiental, es preciso aducir que el interés por esta área está
intrínsecamente relacionado con la necesidad de identificar las
concepciones ambientales de los diferentes actores.
Concepciones, que a continuación serán presentadas
atendiendo a una revisión bibliográfica y bibliométrica, que dé
cuenta de las tendencias en la literatura.
Dicho esto, el presente artículo tiene por objeto indagar por la
producción académica de las últimas dos décadas en materia
de filosofía ambiental. Razón por la cual, la hipótesis de la que
se parte es que existe un notable vacío en la literatura sobre el
tema que lleva a pensar que, o bien, la producción se ha
orientado a las corrientes filosóficas particulares, o no hay un
interés manifiesto por la filosofía dentro de los estudios
ambientales. Ciertamente, esta segunda alternativa queda
rechazada de plano, de manera que el presente artículo se
ocupa de mostrar que son pocos los trabajos que se concentran
explícitamente en reflexiones epistemológicas sobre la filosofía
ambiental, mientras que es prolífica la literatura que toma como
referencia alguna de las corrientes de la filosofía ambiental. En
este sentido, es interés de las líneas que siguen identificar las
tendencias de la literatura en materia de filosofía ambiental,
buscando con ello evidenciar las concepciones ambientales
preponderantes dentro de los estudios ambientales.
En este sentido, buscando demostrar la hipótesis antes
planteada, el orden a seguir en el artículo será, primero, la
descripción de las corrientes de la filosofía de la educación
ambiental con base en los pocos trabajos que se han producido
sobre el tema; segundo, la elaboración de un estado del arte de
la filosofía ambiental con base en los artículos publicados en
revistas Scopus; y tercero, la realización de un estudio
bibliométrico de las tendencias principales de la filosofía
ambiental.
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Trazos de una filosofía de la educación ambiental
Uno de los estudios recientes de mayor importancia en el tema
de la filosofía de la Educación Ambiental fue publicado por
Pierre Walter (2009) de la University of British Columbia bajo el
título de “Philosophies of Adult Environmental Education”. En
este trabajo el autor presenta una tipología de las tradiciones
filosóficas de la educación ambiental en adultos con base en la
clasificación que Elias y Merriam (1995) presentan en su libro
Philosophical foundations of adult education. De manera que,
siguiendo a Walter, son tres las razones por las que se eligieron
estas tipologías, a saber:
(a) to allow a wider consideration of approaches
to theorizing adult environmental education than
currently exists; (b) to allow adult educators
within the vast, yet largely undocumented, field
of “green” educational practice to begin to
locate themselves within particular philosophies
of environmental education; and (c) to stimulate
questioning and debate about philosophies of
environmental education for adults, about
practice in the field, and the connections
between the two. (Walter, 2009, p. 4)
De este modo, siguiendo a Walter se puede decir que hay cinco
tipos de filosofía de la educación ambiental para adultos: la
liberal, la progresista, la conductista, la humanista y la radical.
Algo que sin duda resulta inusitado debido a que el trabajo de
Elias y Merriam solo se había aplicado en la educación para
adultos en los campos de la extensión educativa, la enseñanza
de idiomas, la educación empresarial y la capacitación en
seguridad radioactiva (Walter, 2009). De este modo, el trabajo
de Walter en la reflexión que aquí se adelanta cobra particular
importancia en la medida que, aun cuando no interesa la
educación para adultos, sí interesan las tipologías de educación
ambiental. En consecuencia, teniendo en cuenta este criterio, a
continuación se presentarán en conformidad con el trabajo de
Walter las cinco filosofías de la educación ambiental, junto con
la propuesta educativa, las estrategias de enseñanza y la
evaluación del aprendizaje de cada una. Es de anotar que la
información contenida en la siguiente Tabla fue extraída del
artículo en mención, solo que al dejar de lado lo relacionado
con la educación para adultos se suprimieron algunas columnas
de la versión original elaborada por Walter.
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Tomando como referencia la Tabla 1 se pueden establecer tres
campos de diferenciación entre las filosofías de la educación
para adultos, a saber, la propuesta educativa, las estrategias de
enseñanza y la evaluación del aprendizaje. En este sentido,
antes de establecer inferencias acerca de la filosofía de la
educación ambiental, propiamente dicha, se presentará una
diferenciación en estos tres campos.
Dicho lo anterior, tomando como referencia la propuesta
educativa es posible afirmar que cada una de las filosofías de la
educación hacen énfasis en aquellos elementos que parecen
sobresalientes desde una óptica particular. Es el caso, por
ejemplo, de la educación liberal en donde la propuesta
educativa propende por una ampliación de los conocimientos
acompañada por una formación consistente con la ética
ciudadana. Aspectos que contrastan sin duda con el énfasis
que la filosofía radical pone sobre la liberación de la opresión
social con el propósito de propiciar una transformación social y
una humanización de los estudiantes. En otras palabras,
mientras que el modelo liberal propende por mantener
inquebrantables las estructuras sociales vigentes, el modelo
radical propende por transformarlas, así sea a través de la
conciencia de los estudiantes (ver Tabla 1).
Ahora bien, en relación con las estrategias de enseñanza es
preciso aducir que el modo como se pretende transmitir el
conocimiento varía de acuerdo con los propósitos que se
persiguen. Es así que mientras la filosofía liberal puede transitar
entre estrategias como el diálogo socrático, también puede
apelar al libro de texto o quizás a la consideración del docente
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como oráculo. Ciertamente estas estrategias se podrían recusar
como antagónicas, pero teniendo en cuenta las consideraciones
de Walter (2009) es posible afirmar que en función de ampliar el
conocimiento cualquiera de estas estrategias resulta funcional.
Algo similar a lo que sucede con las demás filosofías, pues en
el caso de la progresista, por ejemplo, al buscar una educación
para la reforma social en la que se liberen los talentos,
experiencias y conocimientos, sin duda la estrategia no puede
ser otra que un docente facilitador y una enseñanza centrada
en el estudiante (ver Tabla 1).
En este orden de ideas, siguiendo con lo anterior, el último
criterio para tomar en consideración es la evaluación del
aprendizaje. Al respecto se puede señalar que las evidencias
del aprendizaje varían de acuerdo con los propósitos y las
estrategias, así que mientras la filosofía liberal se avoca por
exámenes, ensayos o exposiciones en los que el estudiante
muestra suficiencia en la materia; la filosofía humanista, en
donde se propende por la autorrealización, se concentra en una
evaluación más personal y de autorreconocimiento, es decir,
una autoevaluación. Aspecto que contrasta sin duda con la
evaluación de la filosofía radical centrada en el aumento de la
conciencia crítica y los cambios sociales visibles. En suma,
mientras que la primera de las filosofías, antes mencionadas,
pretende un mayor conocimiento sobre el tema, la segunda se
avoca por una mayor realización del estudiante y la tercera por
una mayor conciencia crítica (ver Tabla 1).
Luego de presentar una descripción general de la Tabla 1, es
preciso atender ahora a las diferentes tipologías filosóficas de la
educación ambiental. Al respecto es posible señalar que hay un
vacío en relación con el propósito de este artículo, pues en la
Tabla se deja de lado la comprensión sobre el ambiente. Así
que, siguiendo a Walter, se puede sostener que en relación con
la concepción liberal es previsible pensar que autores como
Alice Hamilton o Rachel Carson abogan por una visión en la
que el conocimiento –en este caso la educación– tiene el poder
de transformar la comprensión y apreciación que, de la
naturaleza, tienen los adultos. Lo cual lleva a suponer que esta
perspectiva parte de la máxima socrática, según la cual, un
mayor conocimiento del ambiente se traduce en mayor
preservación y mayor protección. Es el caso, por ejemplo, del
exvicepresidente de Estados Unidos Albert Gore que a través
de su documental “Una verdad incómoda” (2006) buscaba
aumentar la conciencia pública sobre el calentamiento global
(Walter, 2009).
En cuanto a la concepción progresista el autor anota que la
influencia sobre la educación ha sido notoria desde comienzos
del siglo XX a través de las enseñanzas de Gifford Pinchot,
Aldo Leopold y George Perkins. Se dice que la educación
ambiental con matices progresistas ha tenido un fuerte influjo
de los movimientos ambientalistas y por ende las prácticas
educativas han estado orientadas hacia la educación al aire
libre. Es de anotar que en la praxis los movimientos
ambientalistas de talante progresista han dado una lucha en
contra de la explotación indiscriminada de los recursos
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naturales, promoviendo la planificación, racionalización y
eficiencia en el uso de bosques, tierras y aguas. Mientras que la
concepción conductista en contravía con la concepción
progresista supone que no es suficiente con la experiencia de la
naturaleza, y en su condición de teoría psicológica de la
educación pone el énfasis en el poder del ambiente construido
por el ser humano como determinante del comportamiento
social, individual y colectivo. En otras palabras, la educación
debe ser promovida a través de estímulos de tal manera que se
deben propiciar ciertos comportamientos ambientales. Tal y
como Skinner lo sostiene, al afirmar que los comportamientos
deseados se promueven a través de recompensas y los
comportamientos no deseados se extinguen a través de
castigos (Walter, 2009).
La concepción humanista, en contraste con la visión
conductista, enfatiza el aprendizaje autodidacta sobre la base
de las necesidades, los intereses y los deseos de los alumnos.
De manera que, en conformidad con los planteamientos de los
psicólogos Carl Rogers y Abraham Maslow, la responsabilidad
del aprendizaje recae plenamente en el estudiante. De tal forma
que, como lo sostiene Walter, en relación con la conexión
espiritual entre el hombre y la naturaleza: “the humanist
philosophical tradition is based on a belief in the wisdom of
nature as integral to human spirituality, identity, and, indeed,
existence” (Walter, 2009, p. 17). Algo que sin duda, se separa
de la concepción radical en la medida que esta vertiente, a
diferencia del humanismo no se centra en el desarrollo del
individuo, sino que promueve la concienciación y la acción
colectiva en orden a lograr el cambio social. Es por ello que la
concepción radical de la educación ambiental con base en los
presupuestos de La pedagogía del oprimido de Paulo Freire
(1970), supone un activismo dentro de los movimientos de
liberación en orden a conseguir que sus miembros aprendan a
liberarse del yugo ideológico y material de las estructuras
sistémicas (Walter, 2009).
Por todo lo anterior, es posible reconocer que el trabajo de
Walter representa un punto de partida importante en la reflexión
acerca de la filosofía de la educación ambiental. Aunque su
trabajo es propedéutico, sobre todo en relación con las
inferencias sobre la educación ambiental, permite pensar las
implicaciones que cada una de estas tradiciones filosóficas
tiene sobre la concepción del ambiente y la educación. En
palabras del mismo autor:
Each philosophical tradition of environmental
adult education is in itself a fertile site for further
research, whether this is on beliefs about the
nature of adult learning, the role of the
instructor, the teaching-learning transaction, or
the impact of learning within the environmental
movement and larger society beyond. Case
studies would be very valuable, for instance, on
non formal education in zoos, nature centers,
aquariums, and so on in the liberal tradition; on
outdoor education or adult learning and
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ecotourism in the progressive tradition; on
corporate “greening” education and public
environmental education campaigns in the
behaviorist tradition; on the learning that takes
place within humanistic environmental
education in deep ecology or spiritual ecology;
and on further instances of learning and
education within environmental protest in the
radical tradition. (Walter, 2009, p. 21)
Pero, aun cuando el trabajo de Walter es de destacada
trascendencia dentro del campo de la filosofía de la educación
ambiental, es preciso anotar que no es el único trabajo sobre el
tema. Park (1984), por ejemplo, en su artículo “Towards a
philosophy of environmental education” explora la necesidad de
otorgar un fundamento filosófico a la educación ambiental, con
el fin de buscar que la formación en este ámbito propenda por
cambiar las actitudes y los comportamientos de la comunidad
hacia el medio ambiente. Al respecto el autor arguye que son
dos los ingredientes básicos de una filosofía sensata y
apropiada que permiten este propósito: de un lado, la necesidad
de evitar el adoctrinamiento y de concentrarse en el desarrollo
de actitudes y la adquisición de conocimientos; y de otro lado, la
necesidad de ofrecer una visión positiva, optimista y realista de
los temas ambientales. Es así como el artículo de Park en
orden a transformar las actitudes de la ciudadanía cimenta las
bases de la filosofía ambiental en el marco de la ética (Park,
1984).
De igual modo, Manuela Gómez e Irene de Puig (2003) en su
artículo “Ecodiálogo, environmental education and philosophical
dialogue” buscan fortalecer la educación ambiental en la
escuela primaria y secundaria por medio de la reflexión
filosófica fundada en bases interdisciplinarias e interculturales.
A juicio de las autoras la filosofía permite aclarar las preguntas
que no tienen una respuesta definitiva y sobre las cuales la
filosofía ha hecho aportes importantes, como por ejemplo los
conceptos de naturaleza y cultura, permanencia y cambio,
realidad y apariencia, libertad y responsabilidad, entre otros.
Pero, esta no es la única tarea de la filosofía dentro de la
educación ambiental, pues esta también permite cuestionar las
ideas que hasta ahora se han dado por ciertas y que no han
sido pensadas suficientemente o simplemente no han sido
pensadas (Gómez & De Puig, 2003).
Pero Gómez y De Puig no se quedan en el cuestionamiento a
los conceptos e ideas de la práctica ambiental, sino que van
más allá y centran su atención en el componente ético, llegando
a afirmar que las relaciones que los seres humanos sostienen
con el ambiente son medibles en las ideas y por ende en las
concepciones que se tienen sobre el mundo. Así que trabajar
con el medio ambiente significa trabajar con las ideas. De tal
manera que, para transformar las actitudes frente al ambiente,
es preciso que en la primaria y la secundaria se dé un diálogo
entre la filosofía y la educación ambiental:
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To promote dialogue in education implies
creating the conditions under which children
participate in conversations which take the form
of investigation disciplined by logic and
metacognitive considerations. Some examples
of the latter are: What is our relationship with
nature? How do we know that a statement is
true?; What makes one reason better than
another? Is it possible for certain behavior to be
at the same time legal and wrong? On the basis
of what criteria is A better than B? etc. (Gómez
& De Puig, 2003, p. 37)
Lo cierto es que las autoras, siguiendo a Mathew Lipman,
sostienen que la filosofía no presupone un discurso teorético,
sino exacerbadamente práctico, en la medida que el modo de
pensar propicia cambios en las actitudes y disposiciones frente
al ambiente. Lo cual las lleva a sostener, finalmente, que la
investigación filosófica requiere de un gran número de
habilidades de pensamiento, tales como: estar abierto a la
corrección de nuestros juicios, descubrir las implicaciones y
consecuencias de nuestros puntos de vista, formular hipótesis y
preguntas, y clarificar conceptos y formular juicios (Gómez & De
Puig, 2003).
En este orden de ideas, el último artículo encontrado en la
búsqueda sobre filosofía de la educación ambiental fue escrito
por Peter Corcoran y Eric Sievers (1994) y se titula
“Reconceptualizing environmental education: five possibilities”.
En este artículo los autores describen algunas filosofías
emergentes y su impacto sobre la educación ambiental,
procurando con ello explorar el poder filosófico y metodológico
de la educación ambiental en la solución de los problemas
ambientales y educativos. Es así que los autores, establecen
como punto de partida que la educación ambiental en
Norteamérica no ha adoptado perspectivas filosóficas
alternativas como la ecología profunda, la biología de la
conservación, el biorregionalismo, el ecofeminismo y el análisis
de la crítica social. Perspectivas que, a juicio de quienes
escriben, resultan relevantes en un campo ávido de energía
intelectual, emocional y espiritual, que está en la necesidad de
llegar a nuevas audiencias, ampliar la definición de quienes
educan en lo ambiental y de crear métodos más eficaces en su
capacidad de producir cambios (Corcoran & Sievers, 1994). En
este sentido, la Tabla 2 permite identificar los aportes de las
perspectivas filosóficas alternativas a la educación ambiental.
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El artículo de Corcoran y Sievers concluye diciendo que en el
marco de los congresos y las reuniones internacionales de
ambientalistas, se debe reconocer la importancia de las
filosofías expuestas en orden a generar cambios sobre el modo
como el ser humano se relaciona con el ambiente. Es así que
los autores agregan que el medio ambiente tiene que ser
reformulado, al ser ampliado por la ecología profunda,
informado por las perspectivas de la biología de la
conservación, puesto en contexto a través del biorregionalismo,
enriquecido por el ecofeminismo y crítico a través del análisis
de la crítica social (Corcoran & Sievers, 1994).
En suma, por lo dicho anteriormente, se puede decir que la
literatura sobre filosofía de la educación ambiental es incipiente
y en realidad son pocos los aportes que hasta la fecha se han
elaborado en la literatura en inglés. Sin embargo, la rezagada
producción académica contrasta con la importancia del tema,
pues como se vio la filosofía de la educación ambiental
constituye un pilar fundamental de la formación ambiental y por
ende de la efectividad de la misma. Ahora bien, a pesar de que
los aportes de Walter (2009) y Corcoran & Siever (1994) son de
denotada importancia dentro de este campo, es de reconocer
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que resultan aislados dentro de la literatura sobre los estudios
ambientales. Además, da la impresión de que sus trabajos se
mantienen en los lugares comunes de la educación ambiental
invitando a la consciencia ambiental y el respeto por el lugar.
La filosofía de la educación ambiental cobra importancia en la
medida en que le otorga fundamentos a un modo de enseñar,
pero también a un modo de entenderse en el ambiente, de
manera que si sus fundamentos son pobres, o al menos,
reiterativos y poco trascendentes, es factible que la formación
resulte incipiente y se redunde en los problemas actuales de la
educación. Es así que reconociendo la importancia de las
concepciones ambientales en la transformación de la conducta
ambiental, se hace necesario inquirir sobre la filosofía
ambiental. Ciertamente, si el trabajo en filosofía de la educación
ambiental no ha sido muy prolífico es factible que la filosofía
ambiental pueda tener mejores resultados y desde allí repensar
el proceso formativo en el marco de un currículo ambiental,
razón por la cual el siguiente apartado se ocupará de este
campo.
Apuntes para un estado del arte de la filosofía ambiental
Si se tiene en cuenta que la filosofía ambiental es el punto de
referencia de cualquier concepción sobre el ambiente, resulta
presumible pensar que la literatura sobre el tema es prolífica.
Sin embargo, al realizar una búsqueda en Scopus bajo el
criterio [ENVIRONMENTAL PHILOSOPHY], se logran identificar
apenas 27 documentos publicados en las 5300 revistas de
Ciencias Sociales y Humanidades. Ciertamente, estos
resultados corresponden a una búsqueda por título, que excluye
todos aquellos documentos en los que las palabras aparecen
dentro del abstract y las key words, pues al realizar una
búsqueda de esta manera el número se incrementa, llegando
hasta 813 documentos. Sin embargo, el crecimiento
exponencial en la búsqueda puede ser explicado si se toma en
consideración que muchos de los artículos se refieren de
manera tangencial a la filosofía ambiental y agrupan los dos
nombres de manera aleatoria.
En este sentido, tomando como referencia los 27 documentos
de la búsqueda por título, el presente apartado se propone
organizar la literatura sobre filosofía ambiental en cinco ejes
temáticos, a saber: (1) los textos que se centran en los
enfoques filosóficos del ambiente; (2) los textos en los que se
aborda el ambiente desde la perspectiva ética; (3) los textos en
los que se relacionan filosofía y educación; (4) los textos en los
que se habla de la filosofía ambiental dentro de contextos
determinados; y (5) los textos en los que se alude a la filosofía y
la gestión ambiental. Es preciso anotar, antes de continuar, que
esta clasificación es producto de una revisión personal de los
textos, en conformidad con los contenidos de cada uno de los
artículos.
Así es que, tomando en consideración el orden antes
planteado, se puede decir que el primer grupo de textos
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concentra su atención en los enfoques de la filosofía ambiental.
Al respecto se encuentra el texto de De Laplante (2004) en el
que el autor busca alejarse de las concepciones ortodoxas,
aludiendo a una concepción ecológica del ambiente; el texto de
Kennet (2007) que, en calidad de editorial del International
Journal of Green Economics, busca explorar las bases
filosóficas de la economía verde; el texto de Utsler (2009) en el
que se atiende a un enfoque hermenéutico de la filosofía
ambiental desde la perspectiva de Paul Ricoeur; el texto de
Macauley (2005) que en una exploración del pensamiento de
Empédocles, desde la perspectiva del “rizoma” de Deleuze y
Guattari, se ocupa de demostrar que este filósofo presocrático
proporciona un conocimiento temprano, pero importante, de
cuestiones que siguen siendo ecológicamente relevantes hoy
en día; el texto de Markus (2003a) en el que se aboga por la
ecología profunda como una filosofía crítica del medio ambiente
de la civilización tecnológica; y finalmente, los textos de Nash
(1999, 2000) en los que se asocia el problema del medio
ambiente con el problema de la mujer, desde la perspectiva del
feminismo.
Ahora bien, a pesar de que el interés de este escrito se
concentra en los enfoques de la filosofía ambiental, es
menester anotar que la literatura sobre el tema aborda otros
asuntos de importancia, como la ética ambiental. Al respecto se
encuentran artículos en los que se atiende a la dicotomía entre
ecocentrismo y antropocentrismo (Hotam, 2010); artículos en
los que se hace referencia a la filosofía de la acción en orden a
determinar un método para la toma de decisiones ambientales
(Goralnik & Nelson, 2011); artículos en los que se atiende a la
ética en los aspectos sociales del desarrollo sostenible
(Tyburski, 2008); y artículos en los que se deja en evidencia
que la ética no está cumpliendo con su promesa de contribuir a
la resolución de los problemas ambientales (Light, 2002).
Ciertamente estos son solo algunos de los trabajos que sobre el
tema se han desarrollado, pues al restringir la búsqueda a la
filosofía ambiental solo se extrajeron los artículos en los que se
alude al tema en el sentido filosófico. Pero, a pesar de que esta
selección de textos parece no decir mucho, es posible aducir
dos argumentos en su defensa: primero, que el interés de este
apartado no es indagar por la ética sino por la filosofía; y
segundo, que los textos encontrados permiten inferir que la
ética es uno de los ejes temáticos relevantes dentro del campo
de la filosofía ambiental.
Dicho esto, es preciso atender ahora a los documentos en los
que se aborda la filosofía ambiental en concordancia con la
educación. Aunque el apartado anterior de este escrito se
ocupaba explícitamente de la filosofía de la educación
ambiental, resulta interesante observar que al buscar la
literatura sobre filosofía ambiental, precisamente uno de los
ejes temáticos es la educación. Al respecto se encuentran
artículos en los que se apela a enfoques interdisciplinarios
como medio para resolver los problemas ambientales
(Thompson & Whyte, 2011); artículos en los que se defiende la
concepción ecológica del medio ambiente como un recurso
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para la enseñanza de los cursos de filosofía ambiental (De
Laplante, 2004); artículos, en los que se indaga por las
filosofías medioambientales de los estudiantes universitarios
(Schultz, Simpson & Elfessi, 2011); artículos en los que se
habla de las tradiciones de la filosofía de la educación
ambiental (Walter, 2009); artículos en los que se habla de
recursos didácticos, como películas, para la enseñanza de la
filosofía ambiental (Gold, Revill & Haigh, 1996); y artículos en
los que se observa el potencial de la filosofía ambiental como
medio para revitalizar las humanidades dentro de la educación
superior (Scott, 2004). Es menester agregar que los trabajos
antes mencionados no son exclusivamente teóricos, pues
mientras que el trabajo de Thompson y Whyte (2011) defiende
el papel de la filosofía como medio para promover la educación
ambiental interdisciplinar, el trabajo de Schultz, Simpson y
Elfessi (2011) apela, más bien, a un estudio comparado de las
filosofías ambientales de estudiantes matriculados en la carrera
de Estudios Ambientales y en la carrera de Gestión de la
Recreación de la Midwestern University.
En este orden de ideas, otro de los ejes temáticos en los que se
puede agrupar la literatura encontrada corresponde a la filosofía
ambiental en contextos determinados. En primer lugar, se
encuentra el artículo de Pfister (2007) titulado “Environmental
ethics and some probing questions for traditional Chinese
philosophy”; en segundo lugar, el artículo de Plumwood (1999)
titulado “The struggle for environmental philosophy in Australia”;
y en tercer lugar, el artículo de James (1998) titulado “The
construction of India in some recent environmental philosophy”.
Sin duda, aunque todos estos trabajos tienen en común que
buscan hacer una revisión de la filosofía ambiental dentro de
contextos determinados, es de destacar que India y China son
dos culturales orientales y Australia aunque hace parte de la
cultura occidental, guarda marcados rasgos ancestrales y
corresponde a uno de los continentes más apartados del
planeta. De manera que estos trabajos destacan, por un lado, la
importancia metodológica de los estudios de caso; y por otro
lado, la importancia de pensar el medio ambiente en relación
con las culturas ancestrales y las culturas orientales.
El último eje temático de la filosofía ambiental es el que agrupa
todos aquellos trabajos en los que, implícita o explícitamente,
se aborda el asunto de la gestión. Están los trabajos en los que
se atiende a la filosofía de la gestión ambiental en relación con
el desarrollo económico de China (Li et al., 2010, 2011);
aquellos en los que se habla de la “gestión adaptativa” y la
filosofía de la política ambiental (Howarth, 2007); los que
examinan las filosofías del control a la contaminación en Europa
en relación con la legislación ambiental de los diferentes países
(Lübbe-Wolff, 2001); los que se refieren a los “métodos
multicriterio” para la evaluación del impacto ambiental (Parkin,
1992); los que atienden a los problemas de la tecnología
agrícola en relación con el desarrollo sostenible (Anthony,
2010); y los que se refieren a las limitaciones de los índices
ambientales (Inhaber, 1975). Ciertamente se podrá discutir que
el criterio resulta abrupto para encerrar trabajos tan
heterogéneos como el de Anthony (2010) y el de Lübbe-Wolff
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(2001) pero si se tiene en cuenta que la gestión ambiental se
refiere a las acciones y estrategias para el cuidado del medio
ambiente, se puede afirmar entonces que, aunque general, este
criterio agrupa los diferentes trabajos, desde la legislación
ambiental hasta la tecnología agrícola.
Teniendo en cuenta lo dicho hasta acá es posible inferir que la
filosofía ambiental agrupa temas bastante heterogéneos. Se
habla de gestión ambiental pero también se alude a la
educación ambiental. Ciertamente esto significa que la filosofía
tiene mucho que aportarle a los diferentes campos del medio
ambiente, de tal manera que su ámbito no se restringe
exclusivamente a lo teórico y reflexivo, sino también a lo
práctico. Pero, aun cuando la literatura se pudo agrupar en
cinco diferentes ejes temáticos, es preciso preguntarse: ¿Cuál
de estos resulta más importante? Al respecto es posible apelar
a dos criterios: de un lado, a lo que tiene que ver con el número
de documentos por eje temático; y de otro lado, a lo que tiene
que ver con el número de citaciones de cada artículo.
De acuerdo con el número de documentos por eje temático es
posible inferir que los enfoques filosóficos del ambiente agrupan
el mayor número de artículos, mientras que los estudios de
caso de la filosofía ambiental ostentan el menor número (ver
Tabla 3). Definitivamente esto no quiere decir que un eje
temático es más importante que el otro, aunque si se evidencia
que la mayor preocupación en relación con la filosofía ambiental
se concentra en las corrientes filosóficas. Con base en la
muestra de los 27 artículos encontrados en Scopus se puede
decir que el 26% de los documentos –una cuarta parte de la
muestra aproximadamente– se refiere a las corrientes. Hecho
que, más que representar la preponderancia de un eje temático
sobre los demás, representa que las corrientes filosóficas son
de notoria importancia dentro de la filosofía ambiental. Y es esto
precisamente lo que se quiere evidenciar, pues el siguiente
apartado se ocupará de presentar un estudio bibliométrico de
las diferentes corrientes.
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En cuanto a la citación de los documentos encontrados en
Scopus vale la pena destacar tres artículos: en primer lugar, el
trabajo publicado por Kennet (2007) que fue clasificado dentro
de las corrientes filosóficas de la educación ambiental por
referirse a las bases filosóficas de la economía verde; en
segundo lugar, el trabajo publicado por Light (2002) que fue
clasificado dentro de la ética ambiental debido a que mostraba
las dificultades que la ética ha tenido al intentar responder a los
problemas ambientales; y en tercer lugar, el trabajo de Gold,
Revill y Haigh (1996) que fue clasificado dentro de la educación
ambiental por referirse al uso didáctico de películas en la
enseñanza de la filosofía ambiental. Comparativamente es de
destacar el trabajo de Kennet en la medida que tiene el mismo
número de citaciones de los otros dos (10 citas), pero fue
escrito en el año 2007, mientras que los otros fueron escritos en
el año 2002 y en el año 1996, respectivamente. Esto quiere
decir que el trabajo de Kennet, en razón al número de citas y el
año de publicación, es quizás el texto de mayor importancia
dentro de la literatura examinada. Así que tomando como
referencia el número de documentos de cada eje temático y el
número de citaciones de cada artículo, se puede afirmar que las
corrientes de la filosofía ambiental, no solo resultan relevantes
hoy día, sino que además tienen una destacada importancia
dentro de la filosofía ambiental.
Corrientes de la filosofía ambiental
De acuerdo con la hipótesis planteada en este artículo aunque
existe un vacío notable en la literatura sobre filosofía ambiental,
es plausible pensar que este hecho radica en la falta de
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reflexión epistemológica y no en el desinterés o el desprecio por
la filosofía de los estudios ambientales. Esto es posible
demostrarlo si al buscar de manera genérica los artículos sobre
filosofía ambiental se hallan menos documentos que al buscar
por cada una de las corrientes filosóficas. Así es que en orden a
comparar los resultados del apartado anterior, se tomarán en
consideración cuatro de las corrientes filosóficas expuestas por
Peter Corcoran y Eric Sievers (1994), a saber: la ecología
profunda, la biología de la conservación, el biorregionalismo y el
ecofeminismo. Es de anotar que fueron dejados de lado los
criterios de Walter (2009) por ser demasiado generales y no
referirse específicamente al campo ambiental (filosofía liberal,
progresista, conductista, humanista y radical). Así como
también fueron dejados de lado enfoques como la hermenéutica
ambiental (Utsler, 2009), la economía verde (Kennet, 2007) y el
posestructuralismo ambiental (Macauley, 2005), al presentar
trabajos aislados y no atender a reflexiones filosóficas
explícitas.
En este sentido, a continuación se llevará a cabo un estudio
bibliométrico por cada una de las corrientes ambientales.
Atendiendo, en primer lugar, al número de publicaciones por
año; en segundo lugar, al número de publicaciones por autor; y
en tercer lugar, al número de publicaciones por país. Todo esto
con el fin de analizar comparativamente el desarrollo de cada
una de las corrientes ambientales.
Ecología profunda
Teniendo en cuenta que en el primer apartado de este escrito
se expuso la ecología profunda en conformidad con el trabajo
de Corcoran y Sievers (1994), a continuación, más que
desarrollar el marco conceptual de esta corriente de la filosofía
ambiental, se buscará indagar por el desarrollo que esta ha
tenido durante los últimos años. Para comenzar, es preciso
anotar que la búsqueda se concentró en los 5300 títulos de las
revistas de Ciencias Sociales y Humanidades bajo el criterio de
[Deep_ecology]. Pero a diferencia del apartado anterior, la
búsqueda presenta dos modificaciones: por una parte, en lugar
de atender a todos los tipos de documentos –incluidos artículos,
revisiones, conferencias, editoriales, etc.–, se tomaron en
consideración solamente los artículos; y por otra parte, en lugar
de revisar si el criterio de búsqueda aparece en el título, se
buscó que este apareciera también en el resumen y en las
palabras clave. Estos dos cambios se deben,
fundamentalmente, a que el estudio bibliométrico para ser
pertinente reclama una muestra más grande de aquella que se
puede conseguir a través de la búsqueda por el título. Además
que los documentos que parecían no ser pertinentes en el
apartado anterior, cobran relevancia en este dado que la
búsqueda es mucho más amplia y puede incluir artículos en los
que no se hace una reflexión explícita sobre la deep ecology.
En este sentido, con base en los criterios antes señalados, en
una búsqueda realizada el día 28 de marzo de 2012 se
encontró que aparecen registrados 58 artículos en un rango que
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se extiende desde el año 1985 hasta el año 2012. Esto quiere
decir que el primer artículo en el que se habla de ecología
profunda (al menos en los registros de Scopus) fue publicado
en 1985, aunque el auge de esta corriente no se dará sino
hasta mediados de los años noventa, y el punto más alto de la
producción en el año 2002 con la publicación de 8 artículos. Es
de destacar, que desde el año 2009 la producción académica
comienza a decrecer y en 2010 y 2011 solo aparece un artículo
por año (ver Figura 1).
Los autores más representativos de la ecología profunda en
relación con el número de artículos producidos son Markus y
Taylor. El primero de estos se ocupará de mostrar los
fundamentos filosóficos de la deep ecology (Markus, 2003b,
2003c, 2004), sobre todo en su artículo titulado “More-than-
human-world. Deep ecology as environmental philosophy”
(Markus, 2003c) donde presentará las diferentes opiniones de
los ecologistas y aducirá que esta corriente presenta, tal vez, la
crítica más contundente sobre la civilización tecnológica. El
segundo de los autores, por su parte, se ocupará de relacionar
la ecología profunda con la espiritualidad. Su interés
fundamental es mostrar que muchos de los movimientos
contraculturales –como el movimiento de la ecología profunda–
a pesar de rechazar la etiqueta religiosa involucran una
espiritualidad de la naturaleza que permite hablar de
movimientos religiosos (Taylor, 1997, 2001a, 2001b). Ahora
bien, no está de más agregar que estos dos autores pese a ser
los más representativos de esta corriente por haber producido 3
artículos cada uno, su producción se concentra entre el año
1997 y el año 2004. Lo que quiere decir que la deep ecology ha
perdido importancia dentro de la filosofía ambiental durante los
últimos años (ver Figura 2).
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Ahora bien, si la ecología profunda es una de las corrientes
actuales de la filosofía ambiental es preciso reconocer los
contextos en los que se ha concentrado la producción
académica. De manera que al examinar los 58 artículos en
cuestión se observa que el país en el que más se produce
sobre esta corriente es en Estados Unidos, seguido del Reino
Unido y Croacia (ver Figura 3). Sin duda los resultados lo
evidencian, pero como se verá en las Gráficas de las otras
corrientes es interesante observar que Estados Unidos es el
hegemon intelectual. Hecho que lleva a pensar que, o bien las
revistas Scopus presentan un sesgo hacia la literatura en
inglés, o bien la mayor cantidad de estas revistas están dentro
del contexto norteamericano.
Lo cierto es que los resultados de la Figura 3 resultan
relevantes en la medida que permiten inferir que a excepción de
Estados Unidos no hay ningún país que esté posicionado
dentro de la ecología profunda. Tal vez los resultados de
Croacia y el Reino Unido sean destacables, aunque el segundo,
en conformidad con el criterio del idioma confirma que el inglés
es hegemónico dentro de las revistas Scopus. Mientras que el
primero parece demostrar que la ecología profunda, aunque no
es una corriente hegemónica (7 artículos no son
suficientemente indicativos) tiene una importancia comparativa
dentro del contexto global.
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Biología de la conservación
Al buscar dentro de las 5300 revistas de Ciencias Sociales y
Humanidades bajo el criterio [Conservation_biology] se
encontraron 238 artículos entre el año 1985 y el año 2012. En
principio es posible afirmar que aunque el primer artículo es del
año 1985, solo será hasta el año 1993 que la producción
académica tendrá un cambio sustancial al aparecer publicados
6 artículos. Los años noventa representarán un crecimiento de
la literatura que llegará a su pico más alto en el año 1997 con
11 artículos. Aunque, la consolidación de esta corriente solo se
dará hasta la primera década del siglo XXI puesto que allí se
sobrepasará la barrera de los 20 artículos anuales hasta llegar
al punto más alto en el año 2011. El salto más abrupto se
presenta entre el año 2002 y 2003, pasando de 10 a 20
artículos.
Los autores más representativos de esta corriente son Daily y
Possingham con cuatro artículos publicados cada uno (ver
Figura 5). El primero, vinculado a la Stanford University, puede
decirse grosso modo que se ocupa de pensar el futuro de la
biodiversidad y los servicios de los ecosistemas a partir de la
armonización de la producción agrícola y la conservación
(Sekercioglu et al., 2002; Luck et al., 2004; Armsworth et al.,
2006; Chan & Daily, 2008). Al respecto puede revisarse, por
ejemplo, el trabajo titulado “The payoff of conservation
investments in tropical countyside” (Chan & Daily, 2008) en el
que los autores luego de establecer que no existe un algoritmo
de planificación para predecir la eficacia de las inversiones en la
conservación de las tierras de cultivo, se ocupan de pensar un
marco de planificación para la conservación del campo que
calcula sus beneficios en la producción.
Possingham, el segundo de los autores antes mencionado, está
vinculado a la University of Queensland en Australia y se ocupa,
en términos generales, de pensar la conservación en el plano
de la coordinación mundial y regional. A su juicio, a pesar de
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que la mayoría de los programas de conservación se aplican en
el contexto nacional y subnacional, sin duda la aplicación
coordinada de estos programas en contextos más amplios
reduciría los costos y aumentaría el retorno de la inversión
(Wilson et al., 2006; Bode et al., 2008; Chadès et al., 2008; Kark
et al., 2009). En una de sus publicaciones titulada “Between-
country collaboration and consideration of costs in crease
conservation planning efficiency in the Mediterranean Basin”
(Kark et al., 2009) se plantea que en el caso de los vertebrados,
si cada país de la Cuenca del Mediterráneo actuará
aisladamente se necesitaría un presupuesto bastante elevado
para lograr los beneficios de la conservación. De manera que si
existiera una acción coordinada de los países de la región se
podrían ahorrar aproximadamente unos US$67 billones, es
decir, un 45% del costo total de la acción no coordinada. En
estos términos, es posible inferir en relación con los trabajos de
Daily y Possingham que la preocupación de la biología de la
conservación se concentra, al menos en los trabajos
explorados, en una funcionalización de la preservación del
medio a partir de máximas mercantiles. Hecho que lleva a
pensar en una corriente filosófica acentuada sobre
presupuestos antropocéntricos, desde los que se piensa que
aunque el medio ambiente no puede dejar de explotarse, sí es
posible acompañar la explotación de una rigurosa conservación.
Reconociendo la importancia de la biología de la conservación
dentro del campo de la filosofía ambiental, es preciso atender
ahora a los contextos en los que ha proliferado esta corriente.
De este modo, el país en el que se ha dado una mayor
producción académica dentro de este campo es Estados
Unidos, hecho que lleva a pensar en los mismos
cuestionamientos que se hicieron al hablar de la ecología
profunda pues la diferencia entre este país y el Reino Unido,
que es el segundo país en la Figura 6, es de aproximadamente
80 artículos. En este sentido se puede deducir que existe una
concentración de la literatura acompañada por una producción
exacerbada de artículos sobre esta corriente dentro de los
países de habla inglesa, a saber, Estados Unidos (primero en la
lista), Reino Unido (segundo en la lista), Australia (tercero en la
lista) y Canadá (cuarto en la lista). Aunque esta característica
podría ser explicada en función del número de revistas Scopus
en inglés, lo que resulta particularmente interesante es el
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crecimiento exponencial de la literatura sobre todo en el caso
de Estados Unidos.
Dicho lo anterior, no solo es de destacar la hegemonía
intelectual de los países de habla inglesa en esta corriente, sino
además su enorme relevancia durante los últimos años. Tal
parece que la literatura sobre filosofía ambiental le ha dado un
rol preponderante a esta corriente por encima de otras. Quizás
habría que examinar el marcado desbalance en la producción
entre los países europeos y norteamericanos, con respecto a
los países latinoamericanos y africanos. Es de destacar que
solo aparecen en la lista Suráfrica y Brasil.
Biorregionalismo
Continuando con los parámetros de búsqueda de las corrientes
filosóficas anteriores, en la base de datos Scopus se hallaron
27 artículos entre 1985 y 2012. En principio es preciso señalar
que la producción académica de esta corriente es notablemente
inferior a la de las corrientes anteriores, y aunque su primer
artículo aparece registrado en 1989 va a haber un periodo de
sequía intelectual hasta 1997, es decir, casi una década. Hecho
que lleva a pensar que en realidad esta corriente es bastante
reciente y va a tener su auge hacia finales de los noventa y la
primera década de 2000. Igualmente es de destacar que no
existen picos muy altos, sino que por el contrario la producción
es constante, de tal forma que entre 1997 y 2012 todos los años
aparecen al menos con 1 artículo publicado, y el año 2007
aparece con el pico de mayor producción con 4 artículos. Es así
que, teniendo en cuenta los artículos publicados en revistas
Scopus es posible afirmar que el biorregionalismo, en tanto
corriente filosófica, tiene una existencia reciente y de poca
relevancia.
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Lo anterior es posible demostrarlo también, haciendo referencia
al número de artículos publicados por autor. La Figura 8
muestra que los 27 artículos publicados sobre biorregionalismo
han sido escritos por autores diferentes, es decir que no hay
ningún autor representativo de esta corriente. Sin embargo,
pese a que no hay ningún autor representativo es de destacar
el trabajo de Rowan Gray y de Richard Evanoff. El primero de
estos, debido a que en su artículo titulado “Practical
bioregionalism: A philosophy for a sustainable future and
hypothetical transition strategy for Armidale, New South Wales,
Australia” (Gray, 2007) presenta desde un “enfoque eco-
utópico” un conjunto hipotético de estrategias de transición
encaminadas a transformar una comunidad regional de
Australia. Lo interesante es que allí el autor logra combinar
principios biorregionales con la teoría de la modernización
ecológica; y el segundo, a su vez, porque en su artículo
“Bioregionalism and cross-cultural dialogue on a land ethic”
(Evanoff, 2007) presenta una postura a favor de la
armonización del biorreginalismo y la interculturalidad, es decir
que el autor logra confrontar la visión de una ética del medio
ambiente mundial, sobre la base de una ética ajustada a la
perspectiva biorregional con connotaciones globales a partir de
diálogos interculturales con diferentes entornos locales.
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De este modo, dado que esta corriente no tiene una producción
prolífica, resulta presumible pensar que no hay un hegemon
intelectual. Sin embargo, al examinar la Figura 9 se observa
que 8 de los 27 artículos fueron producidos por Estados Unidos,
mientras que el segundo país de la lista, Australia, solo aparece
con 3. En este sentido, a pesar de que el biorregionalismo tiene
una modesta producción de artículos, existe una concentración
de la literatura en Estados Unidos, en particular, y en países de
habla inglesa, en general.
Ciertamente una constante de esta gráfica con respecto a las
anteriores es que vuelve a evidenciarse la hegemonía
intelectual de Estados Unidos. Es así que resulta pertinente
volver sobre un cuestionamiento ya planteado: ¿Las revistas
Scopus muestran un sesgo hacia los países de habla inglesa?
Sin duda, este cuestionamiento escapa a las pretensiones de
este artículo, aunque sin duda los resultados explorados
evidencian una desproporcional producción de estos países con
respecto a los demás. De manera que aun a pesar del sesgo,
es muy residual la producción de los países que no son de
habla inglesa. Razón por la cual, es factible pensar que el
desarrollo de esta corriente no solo ha sido subsidiario, sino que
además ha estado concentrado en unos contextos
determinados, en los que sin duda no ha sido central desde el
punto de vista de la filosofía ambiental.
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Ecofeminismo
Manteniendo los criterios de búsqueda de las corrientes
filosóficas anteriores se encuentran 118 artículos entre 1985 y
2012. Estos resultados permiten afirmar que el ecofeminismo,
no solo es una corriente reciente en la medida que el primer
artículo que aparece registrado es del año 1993; sino que
además es una corriente en ascenso debido a que en los
últimos años muestra una producción constante y prolífica (ver
Figura 10). Es de anotar que esta corriente va a tener un auge
hacia finales de los años noventa y luego a finales de la primera
década de 2000, y aunque las publicaciones mantienen un
crecimiento desde el año 1993, se va a dar un rezago entre el
2002 y el 2005, para luego tener el pico más alto en 2010 con
13 artículos.
En relación con los autores más representativos de esta
corriente, es preciso destacar, por un lado, a Marija Geiger que
se ha ocupado de mostrar la estrecha relación entre lo local y lo
global, analizando el potencial del lugar en la promoción de la
sostenibilidad en el contexto de un mundo en constante
globalización (Geiger & Zeman, 2010), dejando al mismo tiempo
de presente la relación entre el medio ambiente y la religión, a
partir de la articulación entre la sociedad patriarcal, el
cristianismo y el antropocentrismo, en orden a proponer una
visión matriarcal que desde el ecofeminismo reivindique el
papel de la madre tierra (Geiger, 2002; Galić & Geiger, 2007); y
por otro lado, a Ariel Salleh que ha trabajado el asunto del
feminismo desde la perspectiva sociológica dejando de
presente que muchas de las corrientes contemporáneas han
surgido como resultado de la relación del ser humano con la
naturaleza. Sin embargo, esta relación se ha visto envuelta
dentro del fenómeno marxista de la alienación, pues con la
entrada de la industrialización las personas pierden el sentido
de su propia naturaleza orgánica. Lo cual en otras palabras
significa que el hombre se encuentra escindido de su propia
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naturaleza y no se reconoce a sí mismo (Salleh, 1996, 2003,
2009).
Ahora bien, reconociendo que el ecofeminismo a diferencia de
las otras corrientes rompe con el status quo, al propugnar por
una mirada del medio ambiente desde la perspectiva del sujeto
excluido, resulta preciso preguntarse si esta visión alternativa
ha tenido un auge en los países del primer mundo, y sobre
todo, en Estados Unidos. En ese sentido, al examinar la Figura
12 se observa que, al igual que en las Gráficas de las anteriores
corrientes, la hegemonía de Estados Unidos frente a los demás
países es notable. En este caso se observa que 30 de los 118
artículos pertenecen a este país, mientras que el Reino Unido,
Australia y Canadá se sitúan en el segundo, tercer y cuarto
lugar, respectivamente. En este sentido, se vuelve a evidenciar
una hegemonía de los países de habla inglesa, lo que reafirma
los cuestionamientos planteados con anterioridad. Sin embargo,
es de destacar que países como Brasil, Argentina, China e
India, también entran en el listado, lo cual implica que la
hegemonía no es completa e incluye países históricamente
excluidos de los circuitos de conocimiento.
Quizás lo que resulta más sorprendente del ecofeminismo es
que representa la visión más novedosa y recalcitrante de las
cuatro corrientes aquí examinadas, sobre todo en razón de que
traduce el problema de la mujer en tanto sujeto excluido,
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evidenciado en el rol emancipatorio del feminismo, para situarlo
en el plano del medio ambiente, en orden a irrumpir con las
lógicas antropocéntricas para instaurar una mirada ecocéntrica.
En este sentido, es preciso reconocer que el ecofeminismo,
pese a ser una corriente reciente, ha cobrado importancia en
los últimos años de tal manera que se encuentra por encima de
corrientes como el biorregionalismo y la ecología profunda.
CONCLUSIÓN
A lo largo de este artículo se buscó indagar por un campo
residualmente explorado dentro de los estudios ambientales: la
filosofía ambiental, que pese a las críticas por su falta de
utilidad, es dejado a un lado y en muchos casos no es tomado
en consideración. Sin embargo, contrario a esta visión
pesimista, este artículo tomó como punto de partida que la
filosofía ambiental es el insumo básico para cualquier
concepción sobre el ambiente, de manera que un rezago en
esta materia bien puede significar una posición frívola o
superficial. Sobre esta base, se evidenció un gran vacío en los
trabajos publicados sobre filosofía ambiental, y más aun, en los
trabajos sobre filosofía de la educación ambiental. Razón por la
cual, la posición de quien escribe, más allá de exhortar a los
estudiosos del medio ambiente a trabajar en el campo de la
filosofía, fue plantear a manera de hipótesis que el vacío de la
literatura se debía a que la gran mayoría de trabajos han girado
en torno a las corrientes específicas de la filosofía ambiental.
Por esta razón, el primer apartado se ocupó de examinar los
residuales trabajos sobre filosofía de la educación ambiental, en
orden a identificar las corrientes que sobre la materia han
expuesto diferentes autores. De allí resulta pertinente rescatar
trabajos como el de Walter (2009) o el de Corcoran y Sievers
(1994) en la medida que permiten dilucidar un campo sobre el
que diferentes académicos en la materia han tomado partido.
En otras palabras, estos trabajos permiten ver de manera
sintética las diferentes concepciones sobre el ambiente. Por
ende, este apartado deja como resultado dos reflexiones: por
un lado, una preocupación por la escasa reflexión teórica
acerca de la filosofía ambiental como campo dentro de los
estudios ambientales; y por otro lado, una síntesis de las
principales corrientes de la filosofía de la educación ambiental.
En cuanto al segundo apartado, se puede decir que este
artículo buscó presentar un estado del arte sobre la filosofía
ambiental, en orden a clasificar la literatura en unas categorías
que dieran cuenta de las tendencias generales. Es de anotar
que un primer hallazgo es que aun cuando hay más trabajos de
filosofía ambiental que de filosofía de la educación, ciertamente
las reflexiones siguen siendo aisladas. En cuanto a la
clasificación que se hizo fue posible observar que una de las
principales preocupaciones de aquellos que han trabajado
sobre el tema es el asunto de los enfoques. Razón por la cual
sobre la base de este hallazgo se justifica la hipótesis, y en
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consecuencia el tercer apartado, a saber, que la búsqueda de
artículos por enfoque aumenta exponencialmente el número de
trabajos.
Es así que, finalmente, en el último apartado se logra demostrar
que efectivamente la búsqueda de artículos por corrientes
específicas de la filosofía ambiental aumenta los resultados. Lo
cual deja de presente que la filosofía ambiental construye los
cimientos de una concepción sobre el ambiente, aunque
paradójicamente las reflexiones epistemológicas sobre las
corrientes en general son escasas. Lo que quiere decir que los
autores asumen posturas y las justifican con estas corrientes
pero no presentan trabajos en los que se debatan otras
concepciones divergentes.
De manera que el resultado de este estudio bibliométrico con el
que culmina el artículo, es que las corrientes de mayor
importancia, en términos del número de artículos publicados,
son la biología de la conservación y el ecofeminsimo. Dos
posturas que resultan antagónicas en la medida que una se
asocia a una visión conservacionista e incluso neoliberal y otra
se asocia a una visión alternativa e incluso insurgente. Sin
embargo, lo que resulta interesante del estudio es que deja de
presente la discusión acerca de las posturas que hoy día se
tienen acerca del ambiente: unas que se armonizan con el
mercado y otras que lo rechazan a cabalidad. Es la posición,
del sujeto del primer mundo y la posición del sujeto excluido.
Aunque lo que resulta aun más paradójico es que la mayor
producción en todas las corrientes provino de los Estados
Unidos, lo que lleva a indagar con mayor detenimiento el sesgo
hacia los países de habla inglesa de Scopus.
En suma, por todo lo anterior, se puede afirmar que en el
campo de los estudios ambientales resulta preponderante el
papel de la filosofía ambiental. De manera que un trabajo como
el que aquí se presenta debe ser propedéutico y debe servir
como invitación para que las concepciones sobre el ambiente
estén afincadas en reflexiones serias y posturas críticas. De
manera que el papel del medio ambiente, puede ser
interpretado como el rol de un sujeto excluido en función del
humanismo degradante que desde visiones antropocéntricas
han situado el valor de la naturaleza en función de la
explotación de sus recursos. Por esa razón se justifica el cada
vez más importante papel de posturas como el ecofeminismo y
se impele a los defensores de posturas como la biología de la
conservación a que afiancen sus argumentos y contrasten sus
posturas con estas nuevas corrientes que están emergiendo.
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BIBLIOGRAFÍA
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Animal Agriculture: An Environmental Virtue Ethic of
Care Approach within the Philosophy of Technology.
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1. Profesor de Tiempo Completo, Facultad de Educación,
Universidad Antonio Nariño. Miembro del Grupo
Conciencia de la misma Universidad, y del grupo de
Investigación Cultura Jurídico-Política, Instituciones y
Globalización de la Universidad Nacional de Colombia.
Magíster en Estudios Políticos del Instituto de Estudios
Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad
Nacional de Colombia. aquiloc@yahoo.com.ar
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revista.luna.azúl. 2013; 36: 213-246